Urbanismo táctico

artículo de Luis G. Sanz

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La guía de referencia Tactical Urbanism 2: Short-Term Action, Long Term Change, un libro de 2012, recoge la historia de los buquinistas de París como una primera referencia de lo que puede significar el urbanismo táctico.
En el siglo XVI vendedores ambulantes de libros comenzaron a instalar pequeños puestos de venta en las orillas del Sena, lo que provocó las airadas protestas de los libreros con tienda; a mediados del XVII fue prohibida su actividad para volver a ser permitida poco después, el nombre “bouquiniste” entró en el diccionario francés en 1789 y a mediados del XIX fue regulada su actividad en un área acotada y dependiendo de un pago de registro.
Lo que empezó como una acción alegal terminó convirtiéndose en algo legislado hasta el detalle de las medidas de sus famosos cajones y en una peculiaridad de la capital de Francia, que ha sido reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural de la humanidad.
Buquinistas en el Sena, París.
El urbanismo táctico no es una llamada a la desobediencia civil sino una invitación a participar en el diseño de la ciudad desde la acción pequeña o modesta, olvidarse por un momento de las certezas y probar con una aproximación de bajo coste, rápida, ajustable y reversible en el caso de que no funcione.
En palabras del que fuera tres veces alcalde de Curitiva, Jaime Lerner: “La falta de recursos ya no es excusa para actuar. Pensar que la acción solo debería llevarse a cabo después de conseguir todas las respuestas y todos los recursos es una receta segura para la parálisis. El planeamiento de una ciudad es un proceso que permite correcciones;…”

Conferencia de Janette Sadik-Khan (subtítulos disponibles en español).

Un modelo de acción gubernamental se considera el trabajo del equipo que dirigía Janette Sadik-Khan, responsable de transporte de Nueva York durante el mandato de Michael Bloomberg, con una intervención emblemática en Times Square y en la calle Broadway.
El estudio Gehl Architects, con base en Conpenhague y oficinas en varias ciudades del mundo, se encargó de aplicar un programa gradual de transformación que arrancó con una simple intervención de pintura, moqueta y tumbonas, probando las áreas que se querían intervenir, para terminar peatonalizando parte de una de las áreas más congestionadas de la ciudad.
Intervenciones en Times Square y Broadway.
En cuanto a la iniciativa popular, una miríada de experimentos cotidianos que han terminado suponiendo pequeños cambios que mejoran la calidad de vida ciudadana se llevan a cabo a lo largo y ancho del planeta a través de acciones temporales como mercadillos, cafés, cierre de calles peatonales, o permanentes como eliminación del pavimento y las barreras físicas innecesarias, construcción de mobiliario con material reciclado, ajardinado de todo espacio que se deje…
 
Iniciativas urbanas populares.
Ahora que el presupuesto de Madrid va a ser participativo, como ya lo es el de París o Nueva York, dedicando 60 millones del 2017 para ejecutar proyectos propuestos por los ciudadanos, y después de tanto dinero invertido en megainfraestructuras, sería muy razonable y productivo apoyar unas cuantas acciones diseñadas dentro de este marco del urbanismo táctico.

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